Semana 13 a la 27 de embarazo.

Este es el trimestre donde mejor nos solemos encontrar, ya se han pasado las posibles nauseas o mareos y recuperamos la energía. Es posible que todavía tengas nauseas, no te preocupes si es así, normalmente antes de la semana 20 desaparecen. Solo un porcentaje muy bajo de mujeres tienen nauseas hasta el final del embarazo. Si tienes muchos vómitos consulta a tu médico, ya que podría tratarse de hiperémesis gravídica y necesitas un control específico.

A partir de la semana 19 podemos empezamos a notar a nuestro bebé en la barriguita. Al principio podemos notar como unas “burbujitas” o movimientos muy leves. Los movimientos son diferentes a los movimientos intestinales, así que podremos reconocerlos sin problema. Cada vez estos movimientos serán mayores y más frecuentes. Al final del embarazo es normal sentir menos movimiento, el bebé tiene menos espacio.

En el segundo trimestre es el momento de exigirnos más en la actividad deportiva y ejercitar nuestro cuerpo.

Esta etapa es muy importante, ya que es aquí donde podremos prevenir enfermedades como la diabetes gestacional o la preeclampsia gestacional gracias al ejercicio. La práctica de actividad deportiva se ha visto en muchos estudios que disminuye el riesgo de estas patologías o de dolores típicos del embarazo como la ciática o la lumbalgia.

Aprovecha para moverte más, en el tercer trimestre tendremos más dificultad.

 

En este segundo trimestre tendremos los siguientes objetivos de trabajo:

  • Trabajar la postura y de alineación óptima: podemos trabajar la postura y fortalecer la musculatura profunda de nuestro cuerpo.
  • Aumentar la fuerza: podemos hacer ejercicios de fuerza (regulando el peso a nuestras capacidades).Trabajaremos específicamente los glúteos, los isquiotibiales, la parte anterior del tronco (evitando ejercicios que aumenten la diástasis de Rectos) y la parte superior de la espalda.
  • Fortalecer el core y equilibrar el tono del suelo pélvico: es momento de seguir entrenando nuestra musculatura abdominal y pélvica. Debemos adaptar las posturas de trabajo abdominal a el cambio de nuestro abdomen. Es un buen momento para trabajar la prevención de la diástasis abdominal con un correcto ejercicio abdominal.
  • Mantener una base aeróbica sólida: debemos seguir entrenando nuestro sistema cardiovascular con los ejercicios que más nos gusten (bici, caminar, nadar, elíptica, etc.) Una buena oxigenación de nuestra cuerpo se traspasa a nuestro bebé. Hay múltiples estudios dónde relacionan la salud adulta del bebé con el ejercicio que practicó la madre en el embarazo.
  • Mantener el estrés a niveles saludables: a través del ejercicio vamos a mantener una buena salud emocional. Podemos “descargar” tensión emocional y llenarnos de hormonas del bienestar para nosotras y nuestro bebé.

 

Olivia Rubio y África Pol – Fisioterapeutas especialistas en suelo pélvico, movimiento y salud femenina.

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